El dinámico mundo actual, exige un alto nivel de competitividad, a través de una elevada capacidad de respuesta para lograr el efecto deseado, por ello ponemos los mejores medios para conseguir con eficacia nuestros objetivos. Podemos trabajar muy rápido, pero quizás no estemos haciendo las cosas bien.

El tiempo de gestión de las tareas asignadas también puede ser más eficiente, por ejemplo, con una buena y cuidada gestión del punto de venta, sabremos perfectamente donde se encuentran los productos y perderemos menos tiempo a la hora de dispensarlos a los clientes, esto repercute en la espera de la clientela evitando colas indeseadas y en las perdidas de ventas de productos que a veces no se encuentran, perjudicando a la satisfacción y necesidad del cliente.

Lo ideal seria conseguir una sinergia entre la eficacia y la eficiencia que no es lo mismo. Con la eficacia conseguiremos hacer las cosas bien, con los métodos y herramientas disponibles y con la eficiencia utilizaremos mejor los recursos para lograr los objetivos.